Después de un año intenso de esfuerzo colectivo y aprendizajes, recibimos 2026 con energía y compromiso
A lo largo de 2025, hemos apoyado a más de 435 entidades y destinado más de 3 millones de euros, lo que ha posibilitado un impacto directo sobre más de 135.000 personas.
Continuaremos en 2026 desde la esencia que mantiene viva a la Fundación: la escucha activa, el acompañamiento y el trabajo en red desde la acción local con mirada global.
30 de diciembre de 2025 – Como no podía ser de otra manera, 2025 ha estado marcado por la DANA del 29 de octubre de 2024. Una catástrofe que en l’Horta Sud, así como en otras comarcas valencianas, nos afectó plenamente y de forma directa, y cuya recuperación marcará los próximos años de nuestro territorio. Este 2025 ha venido marcado por la actuación entre la emergencia —durante los primeros meses— y el desarrollo social, en el que todavía nos encontramos inmersas y que se prolongará en el tiempo. La recuperación de una herida como la que afrontamos actualmente requiere recuperar infraestructuras físicas, pero también emocionales. Estos lazos son los más complejos de (re)articular y requieren de la comunidad. Son los que no pueden afrontarse desde la individualidad y donde el tejido asociativo juega un papel clave.
Al igual que sucedió durante la pandemia provocada por la COVID-19, las asociaciones fueron las más rápidas y eficientes en articular la respuesta en emergencia. Pero también más allá de la emergencia: en la recuperación y el desarrollo posterior. Desde su cotidianidad, esa que trabaja por el bien común desde el anonimato, han continuado articulando respuestas para el territorio, adaptándolas a la nueva realidad y a las nuevas necesidades de la comunidad.
Un buen ejemplo de ello son las asociaciones ecologistas y de defensa del territorio, que han liderado acciones de limpieza y recuperación de las zonas afectadas, especialmente la huerta y la Albufera, al tiempo que han reivindicado criterios responsables en la reconstrucción y han continuado denunciando las propuestas urbanísticas no ajustadas a la preservación del medio ambiente y que ignoran la emergencia climática. Al mismo tiempo, han seguido generando pensamiento y conocimiento compartido. Espacios como la Universidad de Verano de l’Horta han permitido abordar la desinformación y las fake news en torno a la DANA, entender el territorio desde una mirada rigurosa y profundizar en el impacto del cambio climático. Otras organizaciones como Del Camp a la Taula o Agró también se han sumado a este trabajo formativo, que ha reforzado la resiliencia comunitaria y la capacidad de prevención ante futuras emergencias.
Las entidades de personas con diversidad funcional y de personas mayores —como APAMI o ALDIS— han centrado sus esfuerzos en recuperar rutinas y servicios, una cuestión clave tras la DANA. A través de escuelas de verano, actividades de ocio, asesoramiento continuado e iniciativas comunitarias, han trabajado para garantizar la autonomía y el bienestar de las personas usuarias en un contexto especialmente difícil, tanto desde el punto de vista material como emocional. En paralelo, la Xarxa Comunitària de Paiporta, una organización de personas mayores, ha impulsado actividades intergeneracionales como parte de su estrategia de reconstrucción del tejido social. Estos encuentros han reunido a personas mayores y jóvenes en espacios de diálogo, memoria y convivencia, poniendo en valor el intercambio de saberes y experiencias como herramienta de cuidado comunitario. Acciones como estas han contribuido a combatir la soledad no deseada, reforzar los vínculos sociales y evidenciar que la conexión entre generaciones es fundamental para avanzar hacia una comunidad más cohesionada, activa y resiliente.
En el ámbito deportivo, los clubes de la comarca han continuado activos y comprometidos con la comunidad, ofreciendo espacios para mantener un ocio saludable y una vida asociativa viva a pesar de las dificultades. Iniciativas como las del Club Taulains de Alfafar, que impulsa actividades deportivas abiertas al vecindario; el Club Esportiu Handbol Paiporta, que colabora con las Cases de Joventut para formar monitoras y monitores de tiempo libre; o los clubes de kárate y artes marciales que han organizado un festival educativo e inclusivo, son solo algunos ejemplos del trabajo que mantiene en movimiento l’Horta Sud.
La música tampoco se ha detenido. Un buen ejemplo de tenacidad y compromiso colectivo es la Banda de Majors de l’Horta Sud, que continúa ensayando gracias a la hospitalidad de la banda de Xirivella, mientras su sede —la Casa de la Música de Aldaia— todavía permanece inhabilitada por las consecuencias de la DANA. Este apoyo mutuo ha permitido que su proyecto musical y social siga vibrando.
No podemos olvidar tampoco las fallas, un colectivo gravemente afectado, que desde el primer momento se volcó en la movilización y la solidaridad, junto con otras entidades culturales. Han mantenido la actividad cultural y comunitaria con talleres, música, convivencia y tradición que se traslada a cada casal, generando apoyo mutuo y reforzando el tejido vecinal. Y, a su lado, muchas otras entidades —juveniles, educativas, culturales y de ocio— han continuado activas, adaptándose y buscando alternativas para que la vida asociativa no se detenga.
Todas estas entidades, y muchas más, han sido acompañadas y han recibido la ayuda de la Fundación. Nuestra acción se ha centrado en dar respuesta en la emergencia y sentar las bases de la recuperación. Y lo hemos hecho como siempre: desde la escucha activa, la proximidad y la colaboración horizontal, trabajando con ellas para reforzar su capacidad de actuación.
En concreto, a lo largo de 2025, hemos apoyado a más de 435 entidades y destinado más de 3 millones de euros, lo que ha posibilitado un impacto directo sobre más de 135.000 personas. Toda la información completa se puede consultar en «Quan la comunitat sosté», una publicación en la que recopilamos la acción de la Fundación en el transcurso de un año natural desde la DANA.
En relación con los fondos económicos, estos se han canalizado de manera diversa para dar respuesta a las necesidades del momento. En primer lugar, con ayudas directas para poder reparar locales y retomar la actividad asociativa. En este contexto de emergencia, los objetivos eran dos: que ninguna asociación tuviera que cerrar y que todas ellas pudieran retomar su actividad lo antes posible. Para hacerlo posible, destinamos casi 1,5 millones de euros. En esta primera fase, y con el fin de cumplir los objetivos marcados, establecimos criterios de igualdad basados en las pérdidas, cubriendo hasta un 20% de las pérdidas y con una aportación máxima de 20.000 € por entidad. Asimismo, promovimos también iniciativas específicas dentro de esta primera fase, como el matchfunding o Agermanem-nos, para apoyar a las comisiones falleras, uno de los ámbitos asociativos más afectados, para ayudarlas a recuperar infraestructuras y material y continuar reforzando su papel como centros de solidaridad y dinamización comunitaria.
Paralelamente, y fruto de la escucha activa, pudimos dar respuesta a algunas de las principales necesidades en especie del movimiento asociativo. El ejemplo principal, gracias a la colaboración de empresas como Hiberus y Capgemini, es la distribución de ordenadores portátiles a más de 350 asociaciones. Esta acción ha permitido a muchas asociaciones retomar su actividad y, al mismo tiempo, contribuir a la desprecarización del movimiento asociativo, aportando un ordenador por entidad y evitando que tuvieran que utilizar el personal de una de las personas de la entidad para las gestiones del día a día de la asociación.
Una vez rehechas las infraestructuras y cubiertas las necesidades más urgentes, se ha podido mirar hacia el futuro e impulsar proyectos que refuercen el tejido social de la comarca. A través de la convocatoria Transformem en Xarxa —impulsada por Caixa Popular, Grupo Ugarte Automoción, Florida Universitària, Fundación Telefónica, Lacomunicación y Comelsa-Milar—, 69 proyectos promovidos por más de 200 entidades de bienestar, educación, cultura, deporte y medio ambiente, han contribuido a recuperar la energía comunitaria tras la DANA.
En la adaptación permanente a las necesidades detectadas por la propia comunidad, destacan tres iniciativas: Projecte Benestar, Salvem les Fotos y l’Espai Comunitari.
El Projecte Benestar, de la mano con la Fundación Vicente Ferrer, promueve el empoderamiento de las entidades de personas mayores y otros colectivos vulnerabilizados, mediante un acompañamiento individualizado. Estas más de 20 entidades reciben apoyo en la gestión documental, formación digital y acompañamiento emocional, con el objetivo de reducir la brecha digital y reforzar el bienestar de las personas beneficiarias. Cabe tener en cuenta el aumento de su vulnerabilización, especialmente en las cuestiones digitales, ya que muchas perdieron toda la documentación de la asociación, los registros de personas socias, los estatutos, etc. en la DANA, y las relaciones con la administración y distintos servicios es necesario realizarlas telemáticamente.
Otro elemento importante en la recuperación social es la recuperación de los recuerdos familiares. Unos recuerdos familiares que, además, constituyen patrimonio colectivo. Son las fotografías que, dentro del proyecto Salvem les Fotos, se están recuperando en distintos laboratorios. La iniciativa, impulsada por la Universitat de València y que cuenta con la participación de diversas entidades, tiene uno de sus laboratorios en el Museo Comarcal de l’Horta Sud. En este laboratorio, cuenta con el apoyo de la Fundación, que gracias a las aportaciones colectivas ha podido contratar a 6 personas para la realización de las tareas de recuperación de fotografías. Asimismo, gestionamos también el voluntariado y otros aspectos administrativos para hacer posible el funcionamiento diario del laboratorio. Cabe tener en cuenta que en el laboratorio ubicado en el Museo se está trabajando en la recuperación de las fotografías afectadas por la DANA de más de 460 familias, más de 400.000 imágenes. En el Museo también se puede visitar la exposición «Memoria y Resiliencia. La fotografía como testimonio de vida».
Con una mirada abierta al futuro que queremos construir, encontramos el impulso del Espai Comunitari. Un proyecto iniciado con la colaboración de la Fundación Princesa de Girona y que cuenta ya con el apoyo de diversas fundaciones y entidades, y que convertirá un edificio de casi 800 m2 ubicado en el corazón del Camí Reial en un punto de referencia para la dinamización de la comarca y la coordinación de redes en el día a día, y que estará también preparado para dar respuesta ante posibles emergencias futuras.
Toda esta acción ha sido posible gracias a más de 17.000 donantes, entre fundaciones, entidades, empresas y personas a título individual. Y lo ha sido desde la filantropía comunitaria, esa que suma los esfuerzos de todas y cada una de las partes de la sociedad y de la que cualquier persona puede formar parte, independientemente de si puede aportar una gran cantidad de recursos o una cantidad menor. Con esta fórmula, hemos podido garantizar que ninguna entidad haya cerrado y que todas hayan podido retomar su actividad, así como difundir y dar voz a la situación y la prospección de l’Horta Sud en distintos foros. Entre ellos, en encuentros organizados por el Pacto Climático Europeo, las universidades públicas valencianas o Greenpeace.
De cara a 2026, sin embargo, el reto continúa presente. Las tres iniciativas principales iniciadas con la DANA —el Espai Comunitari, Salvem les Fotos y el Projecte Benestar— continúan y constituyen los principales desafíos: poder finalizar las obras del Espai e iniciar su actividad, poder recuperar las más de 400.000 fotografías que quedan pendientes en el Museo y empoderar a las asociaciones del Projecte Benestar para que puedan desarrollar su actividad con autonomía.
También continúan, en 2026, las ayudas para proyectos Transformem en Xarxa, cuya convocatoria ya está abierta y dotada con 200.000 €, gracias a la suma de grandes fundaciones, empresas y entidades. Y todo ello, sin olvidar la tarea del día a día, menos visible durante el periodo de la DANA pero que ha continuado presente, y más que nunca: el acompañamiento y la formación adaptada para asociaciones, la reflexión compartida a través de la Revista Papers o el Grup d’Art Comunitari, la reflexión y la estrategia conjunta sobre el futuro de la comarca mediante Serà Horta Sud 2030; la participación activa en la red de fundaciones comunitarias promovida por la Asociación Española de Fundaciones, la participación en foros y debates de la sociedad civil, etc.
Además, este año hemos recibido reconocimientos que ponen en valor el trabajo comunitario y que desde la Fundación no podemos más que hacer extensivos a todas las entidades del territorio y a las más de 17.000 personas que forman parte de la Fundación. Entre estos reconocimientos se encuentran el XXIV Premio Sant Jordi, otorgado por la Fundación Scout Sant Jordi, por la labor de acompañamiento al movimiento asociativo; la Mención en Innovación Social otorgada por la Fundación CapGemini; el Premio por el uso social de la lengua de la Fundación FULL o la Mención especial a la corresponsabilidad territorial 2025 otorgada por el Consorci Pactem Nord.
Desde el equipo de la Fundación despedimos este 2025 con un agradecimiento a todas las personas, tanto físicas como jurídicas, que, desde dentro y fuera del territorio afectado, hacéis posible esta recuperación y desarrollo. Y de cara a 2026 continuaremos desde la esencia que mantiene viva a la Fundación desde hace más de cincuenta años: la escucha activa, el acompañamiento y el trabajo en red desde la acción local con mirada global. En definitiva, trabajando para fortalecer a la comunidad del territorio desde la acción comunitaria, implicando a todas las personas y agentes, independientemente de su capacidad material. ¡Contamos contigo para afrontar conjuntamente los retos de 2026!





